Temblad… vuelve ¡“La Bestia de Turín”!

La bestia de Turín

 

Vamos a ver cómo os lo explico… Pongamos un coche bien conocido, un Fiat/Seat 131 con motor Sofim diésel, ¿recordáis? Sí, el 131 que tenía aquella pedazo joroba en el capó. Llevaba un diésel 4 cilindros de 2,5 litros de cilindrada. Eso son casi 2/3 de litro de capacidad por cada cilindro, unos generosos “cacerolos”.

Mejor aún, un Porsche 944 S2, o su sucesor, el Porsche 968, eran los 4 cilindros de mayor capacidad de la producción mundial, ¡y en gasolina! Eso son 3/4 de litro por cada “puchero”. Os puedo asegurar que es mucho para un 4 clindros.

Los estereotipos dicen que los americanos son los reyes, por norma general, de motores de gran cilindrada. Y su especialidad, los V8 (aunque de técnica clásica, con poca ingeniería y sin complicaciones). En Olor a Benzina disfrutamos en nuestro garaje personal de una GMC C20 (sí, la furgoneta de El Equipo A) que monta un gran V8 diésel de 6,2 litros.

Pensemos en un inmenso Cadillac Eldorado de los ´70 (mejor de 2 puertas, coupé o cabrio, que se ve aún más grande y desproporcionado), con un enorme V8 de nada menos que 7,2 litros bajo su enorme capó.

¿Y un Viper? El deportivo americano que comenzó tomando su motor ¡de un camión! Todo un tremendo V10 de una increíble cilindrada de ¡8,4 litros! En un turismo… Un señor motor con todas las letras, inmenso. Una botella de agua normal tiene litro y medio. Pues coged unas 5 botellas y media. Toda esa agua es la que cabe en los cilindros de un Viper.

Bien, pues todo esto son… nimiedades, al lado del coche del que os hablamos hoy. Y si no, fijaos en la foto que encabeza este artículo. Tomad como referencia fácil a la gente. La que está tras el coche casi ni se les ve. ¿Y el que está a los mandos? No es una persona delgadita y poca cosa, que digamos. ¿Y sentado en él? Un muñeco de playmóbil. Fijaos en la altura de su capó, de su morro. Enorme, ¿verdad? Y si os digo que ahí debajo hay un “simple” 4 cilindros y no sobra sitio, ¿qué me decís?

Fiat S76

Que estoy loco. Sí, lo estoy, cierto, pero no esta vez.

“La Bestia de Turín”. Nombre muy apropiado, y con razón. Su nombre real es Fiat S76, y ese enorme bicharraco llevaba bajo su capó un enorme, inmenso, apocalíptico, 4 cilindros de… ¡28,5 litros! Eso son 19 botellas de agua de las que hablábamos escupiendo fuego por su escape. Una verdadera animalada.

Esta bestia data de 1.913, desarrollaba 300 HP y fue construido por Fiat como coche cazarecords, algo habitual por entonces, cuando las ansias de velocidad, de buscar los límites, sólo crecían y crecían. Este coche de principios de siglo llegó a sobrepasar los 210 km/h, aunque dicho récord, por discrepancias en las mediciones, nunca se oficializó. Pero ahí está.

Fiat Tipo S76

Existieron 2 unidades del Fiat S76. Desde entonces (más de 100 años) no se volvió a escuchar el motor de esta bestia de cuatro ruedas. Con tantos años y dos guerras mundiales de por medio, lo más esperable es que estas maravillosas bestias se hubiesen perdido. Pero, por suerte, no es así del todo. De uno sobrevivió el motor, y la gente de Pittaway, de Inglaterra, descubrieron (nada menos que en Australia, cómo llegarían allí…) los restos del otro chasis. ¿Y qué es lo mejor que se puede hacer? Pues, por supuesto, juntar ambas cosas y proceder a una restauración/reconstrucción.

Desde el mes pasado el motor de este monstruo vuelve a rugir. Los aficionados podemos alegrarnos, aplaudir y sentirnos inmensamente afortunados. Muchos han sido los que, durante tantos años, no han podido deleitar sus oídos con el bramido de semejante bestia. Y se han ido sin saber cómo era y sonaba ese motor. Pero ahora, por fortuna, ya podemos disfrutar de ello. Creedme, es un acontecimiento histórico. Ojalá pudiese expresaros el inmenso gozo automovilístico que siento. Y que tenéis que sentir.

Reconstrucción Fiat S76

Parece ser que podría estar ya completamente listo y ser presentado, de nuevo, al mundo, en el Festival Of Speed de Goodwood de este año. Cualquier año se debe acudir a Goodwood, es una de las cosas que todo aficionado debe de hacer al menos una vez en su vida. Pero si dicho acontecimiento ocurre, habrá una gran razón más para acudir este año, así que debierais empezar a ahorrar para ello.

En este vídeo sobre la reconstrucción del motor y su encendido, podéis haceros una idea de su inmensidad, comparadlo con la gente. Y cuando lo arrancan (qué fuerza tiene que hacer eso para girarlo…), observad el meneo que pega, imaginaos ese bicho a más de 200 por hora hace más de 100 años… ¿Queréis una definición de “echarle huevos”? Ya la tenéis. Subid el volumen todo lo que podáis, merece la pena antes de que os deje sordos.

Aquí unas imágenes del 8 de Diciembre de 1.913, el día del récord de velocidad

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