De cómo las marcas se ríen de su prestigio

nissan nismo

Desde el año pasado podemos disfrutar en España de un nombre más que mítico en Japón, pero muy desconocido en el viejo continente salvo para los muy apasionados al mundo del motor.

Este año esta división deportiva está de doble cumpleaños. ¿Por qué? Ahora lo veréis. Para hablar de su historia hay que remontarse a 1.964 (hace 50 años, primer cumpleaños), cuando los ingenieros de la compañía japonesa Prince Motor Company cogieron un motor 2.0 V6 de la berlina Prince Gloria y lo quisieron meter en el compacto Skyline de la época (qué poco, o nada, se imaginaban los japoneses lo que iba a significar ese nombre…), dando lugar al Prince Skyline 2000 GT (S54).


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Fue presentado el 1 de Mayo, y dos días después… disputó su primera carrera. Así me gusta, con tiempo para probar las cosas, especialmente cuando son adaptaciones… Lo más increíble no es que esa carrera la ganara un Porsche 904, si no que los dos Skyline presentes acabaron ¡2º y 6º! Huelga decir el potencial de la máquina recién creada…

La leyenda Skyline comienza. Para 1.967 se presenta el Skyline S57, con el 1.5 más potente en aquel momento. En 1.969 aparecen asociadas otras siglas que se harían mágicas, GT-R. Este primigenio GT-R logró nada menos que 50 triunfos entre el ´69 y el ´72.

Vamos a saltar ahora al segundo cumpleaños, hasta Septiembre de 1.984 (en un mes, 30 añitos). Hasta entonces Nissan tenía divididas sus actividades deportivas en dos empresas, una para los coches oficiales y otra para los clientes privados. Esto, de por sí, no tiene mucho sentido (mejor tener todo bajo una), así que las une y crea Nissan Motorsports International Company Limited, o lo que es lo mismo, Nismo. Se puso como una empresa independiente, pero con el 100% del capital perteneciendo a Nissan.

El potencial de esta división ya se conocía, y los competidores se echaron a temblar cuando en 1.989 se les ocurre presentar un vehículo sólo para carreras, para ganar carreras, el legendario Skyline R32, más conocido como Godzilla.

Nissan nismo R33

Sólo daremos unos datos: El R32 participó cuatro años en el Campeonato GT japonés, en Grupo A. Corrió en 29 carreras. De ellas ganó… 29. Sin más palabras. Entre el ´90 y el ´93 compitió también en el Campeonato Australiano de Turismos (además de muchos otros sitios, por supuesto, como España), donde ganó todos los años. Fue un periodista australiano el que le puso el mote de Godzilla, mote que traspasó fronteras y por el que es conocido hoy mundialmente. Para calle se puso a la venta en su momento una versión de homologación con los logotipos Nismo. Su sucesor, el R33, fue el primer vehículo de serie del mundo en ser capaz de rodar en Nurburgring en menos de 8 minutos.

Todo esto, y mucho más hasta llegar a hoy día, nos da una idea de lo que es Nismo. Pero esto nada tiene que ver con el título de este artículo, ¿no? Por el momento sólo os estoy dando un pqueño resumen de la historia de Nismo. ¿Y a santo de qué os cuento todo esto? Pues porque aunque el título va dirigido a muchas marcas, ha sido Nissan, con Nismo, la que ya me ha “llegado hasta la coronilla” con las patadas que las marcas les están dando a la entrepierna de su historia.

Nismo en Japón es también una marca de accesorios, ropa… es entendible, aquí apenas tiene historia conocida, pero allí es un nombre de culto. Pero algunos de los últimos modelos Nismo presentados son, totalmente, un insulto.

Para los que rondáis mi edad, y de ahí para arriba, algunos nombres os provocan algún escalofrío y os hacen poneros serios y pensar en sensaciones de conducción. Nombres como Abarth, AMG, Motorsport, Cosworth… Porque hubo un tiempo en que, si veías alguna de esas siglas en un coche, te infundían respeto. Porque además era algo raro, poco común, y cuando las veías sólo pensabas en prestaciones y sensaciones.

Esto SÍ es un AMG

Esto SÍ es un AMG

El conducir un coche con cualquiera de esas siglas te otorgaba una inmediata exclusividad. Como dije, provocabas respeto y envidia. Hoy… nada provocas. Pongamos como ejemplo el coche que está justo encima de estas líneas, el primer clase C, sobre el que se hizo el primer AMG de producción. Si lo veías acercándose por tu retrovisor, un profano veía un clase C como cualquier otro, pero en cuanto te adelantaba (cosa fácil para él) y ese profano veía a la derecha del portón AMG, enseguida entendía la rapidez del adelantamiento y sabía que antes de que se diera cuenta iba a desaparecer de su vista. Y para el entendido, nada más verlo por el retrovisor ya lo sabía, pues su kit de carrocería era muy discreto, sí (elegancia y discreción obligan), pero reconocible, pues era SUYO y de ningún otro que no fuera un AMG. O si ponía, por ejemplo, M5…

Pero a día de hoy, ver un clase C con un agresivo kit de carrocería o con esas letras en el portón nada significa. Y no intimida lo más mínimo. Ni siquiera es exclusivo, pues basta darle una patada a una piedra y salen 5… Y el 99% echando humo negro por el escape… Porque en un mundo en el que un cutre (sí, cutre, es el adjetivo menos faltón que se me ocurre) BMW 114d sale de fábrica con unas bajas defensas con enormes (y estúpidamente igual de grandes) falsas tomas de aire (aunque en esto la palma se la llevan Mercedes y Audi), llantas y neumáticos desmesuradamente grandes, y una “M” en el portón… cualquier cosa es posible.

Fiat insultó el insigne nombre de Abarth, denigrándolo en los años 90 a un catálogo de kits de faldones, alerones y llantas que parecían sacadas del Feu-Vert. Y por si eso no era suficiente, a principios de este siglo volvió a sacar un coche con ese nombre y el escorpión, sí, el Stilo 2.4 Abarth… Por favor, faltas de respeto las justas, ¿eh? Aquello ya fue demasiado. Pero bueno, parece que ha empezado a rectificar. Sólo nos falta ver durante cuánto tiempo.

Mercedes se está cagando en toda la historia de AMG. BMW lo mismito en Motorsport. Y Audi (qué vamos a esperar), otro tanto.

Y ya la que faltaba, Nissan. Donde el nombre Nismo se supone que debe ir asociado a versiones más radicales y/o prestacionales (como los 370Z y GTR Nismo), el primer producto con ese sello que llegó a España fue… el Juke Nismo. Sí, era potente, y muchísimo más efectivo que sus hermanos de gama, pero… ¿un Juke? A un coche más alto (y sin sentido alguno), de concepto totalmente contrario a lo deportivo, ¿le sacamos una versión Nismo y lo utilizamos como el primer modelo disponible aquí? ¡Vivan las contradicciones! Pero bueno, teniendo en cuenta lo que ha venido después, hasta es un consuelo.

El actual Nissan Micra (March en otros mercados), es un compacto de diseño, no bonito, pero sí un poco simpático. No era como sus antecesores (en cuanto a acabados y enfoque), pero bueno, no era desagradable. Hasta que le hicieron el actual restyling y le metieron un horripilante frontal. Y sacan una versión Nismo. Y pensaréis “bueno, algo al estilo Clio RS” (mejor el anterior, no el actual). Je, ojalá… un coche con unos buenos asientos, unas grandes llantas, lleno de alerones… y sin modificación mecánica, con el tope que hay en Japón para este coche, 115 cv. Al menos sabemos que aquí no vendrá. Por suerte.

Y para rizar el rizo, sacan dos versiones Nismo del actual Note, los Note Nismo y Note Nismo-S. El primero es un Note lleno de alerones, con una pretendida fachada agresiva, tapizado específico… y su motor 1.2 DIG-S de 98 cv y cambio automático CVT. Para flipar. No sé qué decir… En cuanto al Nismo-S, llevará unos semibacquets (preciosos), nuevos reglajes de suspesión, frenos más grandes, cambio manual (de 5v)… y un motor potenciado. A lo mejor le ponen el del March (Micra) Nismo, con 115 cv… Guau…

Nissan note

Sí, está claro que BMW, Audi, Mercedes… venden un montón de kits de carrocería igualitos a los de sus versiones prestacionales, basta ver la calle, lo difícil es ver uno sin él. Y sí, esto es un negocio y se trata de hacer caja. Y sus propietarios, en su mayoría, vaya si presumen de llevar esas siglas en su coche (todo fachada), aunque de exclusivos tengan bien poco, por no decir nada, ni hagan honor a lo que esas siglas representan, perdón, representaban. Como dije, las marcas a día de hoy sólo quieren hacer caja, pero cuando estás insultando tu historia, la de tu división deportiva, la que te ha dado la fama que tienes, a mi, personalmente, como dirigente, me daría vergüenza… Quizá sea porque la tengo.

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